Cohen M y Nagel N, “Introducción a la lógica y al método científico” (Tomo II),
Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
Capítulos: 10-11
LA LOGICA Y EL METODO DE LA CIENCIA
La lógica estudia las condiciones necesarias del razonamiento válido, pero no es suficiente para demostrar la verdad acerca de los hechos. Sólo muestra que algo es verdadero ‘si’ otras cosas también lo son.
La lógica es parte de la ciencia, pero no es toda la ciencia. La ciencia consiste en un conocimiento general y sistemático, o sea aquel en el cual se deducen todas las proposiciones de unos pocos principios generales. En general, la ciencia busca la verdad sobre los hechos usando un método lógico, o sea procurando buscar los elementos de juicio que permitan probar tal o cual verdad. O sea, el método científico busca alcanzar creencias estables, probadas, fundadas. Hay varios métodos para probar o fundamentar una creencia, de los cuales sólo el último es propiamente científico:
1. Método de la tenacidad.
2. Método de la autoridad.
3. Método de la intuición.
4. Método científico o investigación reflexiva.
La tenacidad significa seguir creyendo en algo simplemente porque siempre hemos creído en ello, aunque haya elementos que lo contradigan. Nuestras creencias dependen de nuestra historia y nuestra cultura.
La autoridad, en vez de aferrarse obstinadamente a las propias creencias, implica apelar a alguna fuente muy respetada (lo dijo “tal persona”). Esta apelación a la autoridad puede ser práctica, o sea nos sirve un criterio autorizado para resolver situaciones cotidianas (como hacer tal ejercicio, donde invertir, etc.), y puede ser irrazonable e inapelable, como en política o religión, donde suele utilizarse para combatir creencias diferentes.
La intuición como método significa creer en algo por ser evidente por sí mísmo, indubitable. Por ejemplo, es evidente por sí solo que el todo es más que la parte, pero el método falla cuando creemos indubitable que la tierra es plana porque es así como la vemos. Las intuiciones deben ser siempre sometidas a prueba.
Por último, la investigación reflexiva es el único método no inflexible, crítico e independiente del capricho y la arbitrariedad. Es capaz de revisar críticamente sus conclusiones si las pruebas de la realidad así lo exigen, y por ello el conocimiento se hace progresivo y perfectible. El método científico no es escéptico pues no se limita solamente a dudar: tal método es capaz de decidir, mediante elementos de juicio, qué hipótesis de varias posibles podemos elegir como la más probable.
LAS HIPOTESIS Y EL METODO CIENTIFICO
El motivo y la función de la investigación
Toda investigación científica tiene un motivo (que es el problema a resolver, que puede ser teórico o práctico), y una función (solucionar ese problema).
Solucionar un problema implica plantear una hipótesis, la cual debe expresar un orden que vincule entre sí hechos a primera vista inconexos. Por ejemplo Herodoto buscaba descubrir una conexión entre el hecho del desborde del Nilo y otros hechos como los vientos, las nevadas y la evaporación, conexión que entonces habría de permitir comprender hechos antes aislados y verlos como ordenados.
Cuando se investigan otros hechos, estos son seleccionados en función de una teoría previa. Por ejemplo en Herodoto la teoría del comportamiento de los ríos en general.
La formulación de hipótesis relevantes
Una hipótesis es una explicación tentativa sobre hechos, que se expresa en forma de proposición. Su función es la de orientar la búsqueda de un orden en los hechos. Frecuentemente se proponen varias hipótesis y luego se hace una selección.
Toda hipótesis debe ser relevante y verificable.
Uyna hipótesis es relevante para un problema si expresa determinados modos de conexión entre un conjunto de hechos, dentro de los cuales está el hecho investigado. En ausencia de conocimientos previos sobre un tema, no podemos formular juicios de relevancia bien fundados.
El desarrollo deductivo de las hipótesis
Una hipótesis es verificable si a partir de ella podemos obtener deductivamente otras proposiciones que pueden contrastarse con los hechos. Sólo es posible aceptar una hipótesis cuando podemos explorar las implicaciones directamente observables de la misma.
Condiciones formales que deben satisfacer las hipótesis
1. Una hipótesis debe formularse de forma tal de poder deducirse de ella ciertas implicaciones y decidir si explican o no los hechos considerados. O sea, debe poder probarse a través de las implicaciones en forma experimental.
2. Debe poder ofrecer una respuesta al problema que originó la investigación. Desde esta perspectiva, hasta las hipótesis que fueron falsadas demostraron ser útiles, pues orientaron la investigación hacia hipótesis alternativas (por ejemplo la teoría del flogisto, la teoría asociacionista, etc.).
3. Deben poder predecir hechos jamás observados. Esto es también un modo de verificarla. La hipótesis es verificable si podemos descubrir sus consecuencias concretas, tanto observadas como posibles.
4. Simplicidad: entre dos hipótesis que cumplen por igual los requisitos anteriores, elegiremos la más simple. Simplicidad no significa aquí familiariedad (por ejemplo la teoría de la relatividad no es algo familiar) ni tampoco significa menor cantidad de elementos explicativos.
Simplicidad significa que no emplea –o emplea mucho menos- hipótesis ad hoc, o sea que la hipótesis puede explicar muchos casos distintos como casos especiales implicados por la hipótesis, y no como excepciones. Esto se llama simplicidad sistemática.
Hechos, hipótesis y experimentos decisivos
Observación: La observación, junto con la experimentación, es imprescindible para poder verificar una hipótesis. Aún la observación aparentemente fortuita exige el uso de hipótesis para interpretar lo que se percibe. Lo que vemos adquiere sentido cuando lo vinculamos con una suposición. La observación puede ser errónea por cuestiones subjetivas, o bien por cuestiones objetivas (inadecuados instrumentos de observación y medición).
Hechos: Por ‘hecho’ se pueden entender cuatro cosas: 1) un dato aislado de loes sentidos (esta aguja marca 10); 2) una proposición que interpreta lo dado a los sentidos (‘esto es un espejo’); en este sentido el hecho puede ser verdadero o falso; 3) una generalización (‘el oro es maleable’), y aquí también puede ser verdadero o falso; y 4) elegiremos la definición de hecho en los siguientes términos: los hechos son cosas (o relaciones entre cosas) que existen en el espacio y el tiempo en virtud de las cuales una proposición es verdadera. Así, los hechos no son ni verdaderos ni falsos, simplemente ‘son’.
Experimentos decisivos: Son los que deciden cuál de dos hipótesis alternativas debemos eliminar. Los experimentos decisivos sólo adquieren sentido como tales en la refutación de una hipótesis si existe un conjunto relativamente estable de suposiciones a las que no deseamos renunciar, o sea, si queremos defender una hipótesis y refutar la otra.
El papel de la analogía en la formación de hipótesis
Un procedimiento legítimo y útil para descubrir nuevas hipótesis es buscar hipótesis que tengan una analogía estructural con otras ya establecidas, lo cual redunda en un beneficio para la simplicidad sistemática. Por ejemplo, puedo descubrir una hipótesis sobre la conducta de las moléculas, por analogía con la hipótesis de la conducta de los cuerpos visibles.