Os IGNORANTES, que acham saber tudo, privam -se de um dos maiores prazeres da vida: APRENDER.

GUIA DE METODOLOGIA DA INVESTIGACION

 

  PABLO  CASAU
 
 
 
8.  EL  INFORME DE INVESTIGACION
 
 
Como toda palabra que termina en ‘ción’, el término ’investigación’ puede designar la acción o el efecto de esa acción. Por lo tanto, la investigación puede referirse a la acción de investigar, o al efecto de esa acción, es decir, a la investigación ya realizada. En el primer caso la investigación es concebida como un proceso o actividad, y en el segundo caso como un resultado.
En nuestros capítulos anteriores hemos descripto la investigación como proceso, mientras que ahora abordaremos la cuestión de cómo llegar a la investigación como resultado. Así como la investigación como proceso se materializa en una serie de acciones concretas de los investigadores (administrar encuestas, hacer cálculos, buscar bibliografía, manipular estímulos para ratas, etc.), la investigación como resultado se materializa en un discurso verbal, como por ejemplo, típicamente, una comunicación científica (paper, monografía, informe de investigación, artículo, libro, etc.).
En efecto, una vez que el investigador llevó a cabo su estudio exploratorio, descriptivo y/o explicativo, puede tener interés en comunicar sus resultados a la comunidad científica nacional o internacional, y entonces emprende la última tarea, la redacción del informe final, que habitualmente aparecerá en las revistas especializadas como un artículo científico, o será leído en algún congreso, o, si es ampliado y profundizado, tomará la forma de un libro.
El intercambio de información entre los científicos es importante porque cualquiera de ellos puede saber qué se investigó y qué no se investigó sobre tal o cual tema en el mundo, lo que a su vez permite evitar repetir experimentos, inventar hipótesis ya inventadas, o disponer de nuevas fuentes de inspiración para continuar investigaciones o plantear nuevos problemas e hipótesis.
Todo informe final contiene tres partes esenciales: el título, el abstract y el informe propiamente dicho. Este último se resume en el abstract y el abstract, a su vez, queda resumido en el título. El título es tan importante para el informe como el nombre y apellido puede serlo para identificar a una persona, sólo que el nombre y el apellido nos dicen poco sobre ella.
 
Aclaremos la diferencia entre el resumen del informe, y las conclusiones que suelen figurar al final del mismo.
a) La conclusión hace referencia a las consecuencias más importantes de la investigación realizada, sea que consistan en los nuevos problemas que plantea, en las soluciones prácticas que pueda ofrecer, en su repercusión para la ampliación, la reconsideración o la refutación de las teorías científicas establecidas que sirvieron de marco de referencia a la investigación, etc. b) Mientras una conclusión adelanta consecuencias, un resumen comprime información. El resumen es un texto que reduce el artículo a las ideas principales dejando de lado las secundarias, y permite al lector darse una idea de su contenido en un tiempo bastante más breve. Un resumen es una síntesis analítica, una conclusión es una síntesis dialéctica. A veces se emplea también la palabra ‘abstract’, aunque generalmente ésta se aplica a un resumen algo más lacónico y ubicado al comienzo del artículo.
 
Esta organización del informe en tres partes facilita enormemente su búsqueda en el inmenso océano de información que circula en Internet o en las bibliotecas. Así, si lo que buscamos es por ejemplo información sobre las relaciones entre familia y drogadicción, no nos veremos obligados a leer todos los informes en su totalidad, sino solamente sus títulos. Sobre 3000 títulos seleccionados se podrán elegir 300, de los cuales leeremos solamente los abstracts. Una nueva selección en función de estos últimos finalmente, podrá conducirnos a la selección de 30 informes, que sí podremos leeer con mayor detenimiento.
El informe propiamente dicho no necesita obligatoriamente explicar todas las vicisitudes, marchas y contramarchas de la investigación, siendo suficiente explicar en forma clara pero rigurosa los objetivos de la investigación emprendida, las conclusiones obtenidas, los elementos de juicio que las avalan y las técnicas empleadas en la investigación, el tipo de diseño, las características de los instrumentos de medición utilizados, etc. Incluso la exposición puede ser amena sin que por ello el informe deba transformarse en un artículo de divulgación científica, más destinado a al público general que al público especializado. Además, un texto científico tiene ciertas características que no tiene un texto literario como una novela o una poesía, ya que su finalidad primaria no es la de expresar estéticamente sentimientos o dar rienda suelta a la fantasía, sino la de comunicar información.
En este sentido, consignemos finalmente algunas cuestiones acerca del estilo. La comunicación de los resultados de una investigación científica puede adoptar dos formas: oral o escrita, las que determinarán dos estilos diferentes.
El estilo oral es más coloquial e informal, y el discurso no suele estar tan organizado como en un material escrito, donde generalmente se ha cuidado de utilizar un lenguaje más riguroso y de estructurar las ideas en forma más coherente, como por ejemplo mediante el empleo de títulos.
El estilo oral está estructurado temporalmente, porque las palabras pronunciadas tienen duración, de aquí la utilización de muletillas del tipo "ahora veremos..." o "si nos queda tiempo...", etc. En cambio, el estilo escrito está organizado espacialmente, porque las palabras escritas ocupan un lugar físico (en el papel o en la pantalla de la computadora). Por ello, las muletillas típicas son, por ejemplo, "más arriba dijimos", o "aquí veremos...", etc.
Ejemplo típico de empleo del estilo oral son las clases. Con el tiempo, estas clases podrán transformarse en discurso escrito: apuntes impresos, artículos científicos, libros, etc. Para ello, suelen antes pasar por una etapa intermedia: la clase desgrabada, que, si bien es escrita, mantiene la estructura temporal, el lenguaje poco riguroso y la organización informal.
Los estilos escritos pueden adoptar, por su parte, dos formas, según sus destinatarios naturales. Por un lado encontramos el estilo académico, presente en informes en simposios, artículos de revistas especializadas, etc, y están destinados a otros científicos o colegas. Por otro lado, como quedó dicho, encontramos el estilo periodístico, tal como puede aparecer en diarios o revistas de interés general o de divulgación científica. Sus destinatarios son el público profano, y por ello el lenguaje empleado no es tan riguroso y, con frecuencia, más llamativo e impactante.