Roberto Aparici
Profesor titular de la UNED
Presidente World Council for Media Education
Profesor titular de la UNED
Presidente World Council for Media Education
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INTRODUCCIÓN
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En la década de los 60 se realizaron en la Universidad de Harvard una serie de investigaciones que pueden considerarse como estudios fundacionales en el campo de la sociedad y las nuevas tecnologías.
"El nuevo estado industrial" de 1967 y "El cambio tecnológico" de 1970, coordinados respectivamente por J.K. Galbraith y por E.G.Mesthene, fueron los primeros trabajos que plantearon el nacimiento de una sociedad informatizada. Este modelo de sociedad plantea que la información es la principal fuente de riqueza y es la base para la organización económica, política y social.
El paradigma de sociedad informatizada propone, según sus defensores, un nuevo principio de estructuración y estratificación social: la relación con los medios de producción no es ya lo determinante, ahora las diferencias están marcadas por la riqueza o carencia de información que posea cada persona.
Para la sociedad informatizada, las nuevas tecnologías de la información constituyen uno de sus elementos claves y su incorporación en contextos educativos en función del modelo económico actual, suele implicar un uso mecánico y eficientista . Este modelo casi uniforme y extendido a escala mundial no sólo es fomentado por las empresas sino también por los propios administradores educativos que, la mayoría de las veces, no tienen las competencias mínimas en este campo, pero son los responsables de la toma de decisiones en un ministerio o en una universidad.
"El nuevo estado industrial" de 1967 y "El cambio tecnológico" de 1970, coordinados respectivamente por J.K. Galbraith y por E.G.Mesthene, fueron los primeros trabajos que plantearon el nacimiento de una sociedad informatizada. Este modelo de sociedad plantea que la información es la principal fuente de riqueza y es la base para la organización económica, política y social.
El paradigma de sociedad informatizada propone, según sus defensores, un nuevo principio de estructuración y estratificación social: la relación con los medios de producción no es ya lo determinante, ahora las diferencias están marcadas por la riqueza o carencia de información que posea cada persona.
Para la sociedad informatizada, las nuevas tecnologías de la información constituyen uno de sus elementos claves y su incorporación en contextos educativos en función del modelo económico actual, suele implicar un uso mecánico y eficientista . Este modelo casi uniforme y extendido a escala mundial no sólo es fomentado por las empresas sino también por los propios administradores educativos que, la mayoría de las veces, no tienen las competencias mínimas en este campo, pero son los responsables de la toma de decisiones en un ministerio o en una universidad.
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LOS MITOS
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La influencia de la informática y los sistemas tecnológicos digitales de comunicación están provocando cambios en la mentalidad de mucha gente, quien abrumada por los resultados que anuncian las grandes empresas, termina haciendo consideraciones de orden casi mágico en torno a la tecnología y sus potencialidades.
La industria del marketing ha hecho mucho en este sentido, creando o reforzando algunos mitos muy arraigados en la sociedad.
La industria del marketing ha hecho mucho en este sentido, creando o reforzando algunos mitos muy arraigados en la sociedad.
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EL MITO INICIAL:
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Las nuevas tecnologías producen bienestar universal en todo el planeta
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Las nuevas tecnologías no hablan a los futuros ciudadanos y ciudadanas del contexto social y económico que ha creado la mundialización de la economía. Les hace creer que con unos conocimientos tecnológicos van a estar preparadas o preparados para insertarse en la dinámica social de la inseguridad, el desempleo y la injusticia social.
En este sentido, suele decirse que la gente tiende a dedicarse cada vez más a tareas vinculadas con la información que a tareas dedicadas a la agricultura o a la industria y, para ello, se pone como ejemplo a los Estados Unidos donde hace 100 años sólo el 8% de la población trabajadora se ocupaba en tareas de información, mientras que en la actualidad lo hace entre la mitad y los dos tercios de asalariados.
La explicación de esta tendencia económica la tenemos si contrastamos esos datos con los de otras partes del mundo. Por ejemplo, en países como Albania, Malí, Malawi, Ruanda, Nepal, Costa Rica, Bolivia, Guatemala, República Centroafricana, Nicaragua, Ecuador, Perú etc., entre un 83 y un 93 por ciento de la población total, trabaja en la agricultura. En la mayoría de los países, las tareas de información están siendo realizadas sólo por un 0.05% de la población, lo que significa que más de dos mil millones de personas de todo el mundo no tienen posibilidad de acceso a la sociedad informacional. Podemos decir entonces que los países más industrializados del mundo pueden inclinar sus actividades laborales hacia la información y reducir su trabajo productivo manual, gracias a la fuerza de trabajo de los que viven en el otro lado del espectro, que son quienes producen las materias primas utilizadas en los países "del primer mundo".
La relación de países productores de materias primas y países productores de tecnología conlleva, a veces, a presuponer que el desarrollo de la informática y la robótica producirán abundancia de bienes y el bienestar universal en todo el planeta. Este planteamiento parte del argumento de que la falta de tecnología unida al exceso de población es la causa de las pocas posibilidades de desarrollo de algunos países. Se asume de antemano que el problema es tecnológico y la solución consecuentemente también debe ser tecnológica. Este análisis elude el problema fundamental de las aplicaciones tecnológicas: la redistribución de los beneficios de la producción y la riqueza.
En este sentido, suele decirse que la gente tiende a dedicarse cada vez más a tareas vinculadas con la información que a tareas dedicadas a la agricultura o a la industria y, para ello, se pone como ejemplo a los Estados Unidos donde hace 100 años sólo el 8% de la población trabajadora se ocupaba en tareas de información, mientras que en la actualidad lo hace entre la mitad y los dos tercios de asalariados.
La explicación de esta tendencia económica la tenemos si contrastamos esos datos con los de otras partes del mundo. Por ejemplo, en países como Albania, Malí, Malawi, Ruanda, Nepal, Costa Rica, Bolivia, Guatemala, República Centroafricana, Nicaragua, Ecuador, Perú etc., entre un 83 y un 93 por ciento de la población total, trabaja en la agricultura. En la mayoría de los países, las tareas de información están siendo realizadas sólo por un 0.05% de la población, lo que significa que más de dos mil millones de personas de todo el mundo no tienen posibilidad de acceso a la sociedad informacional. Podemos decir entonces que los países más industrializados del mundo pueden inclinar sus actividades laborales hacia la información y reducir su trabajo productivo manual, gracias a la fuerza de trabajo de los que viven en el otro lado del espectro, que son quienes producen las materias primas utilizadas en los países "del primer mundo".
La relación de países productores de materias primas y países productores de tecnología conlleva, a veces, a presuponer que el desarrollo de la informática y la robótica producirán abundancia de bienes y el bienestar universal en todo el planeta. Este planteamiento parte del argumento de que la falta de tecnología unida al exceso de población es la causa de las pocas posibilidades de desarrollo de algunos países. Se asume de antemano que el problema es tecnológico y la solución consecuentemente también debe ser tecnológica. Este análisis elude el problema fundamental de las aplicaciones tecnológicas: la redistribución de los beneficios de la producción y la riqueza.