Daniel Burgos, Director académico de la Escuela Superior de Comunicación Interactiva, ESAC
Introducción
El estudio a distancia vía Internet, o e-learning, está de moda en nuestra sociedad, la sociedad del primer mundo. ¿Por qué? En un análisis inmediato podemos obtener tres razones básicas: primera, el tiempo; segunda, la distancia; tercera, el dinero
Justificación
Estudiar a distancia está de moda en nuestra sociedad, la sociedad del primer mundo. ¿Por qué? En un análisis inmediato podemos obtener tres razones básicas: primera, el tiempo. Nuestro mercado laboral exige unos horarios más estrictos, con más horas por día y más días por semana de actividad profesional. Esto lleva un intento desesperado de obtener el máximo rendimiento del tiempo disponible
Segunda, la distancia. Cada vez es más frecuente trabajar con personas separadas geográficamente y unidas mediante cualquiera de los medios de comunicación modernos. Para quien vive en una capital de provincia, y según qué provincias, estudiar presenta más posibilidades entre las que escoger. Para quien vive en un medio rural o en una población alejada de las grandes ofertas mediáticas, esta actividad puede resultar un imposible
Tercera, el dinero. El ahorro de costes, bien por desplazamiento, bien por modalidad de estudio o por cualquier otro motivo, es un fuerte argumento para fomentar el e-learning.
Ventajas e inconvenientes sobre el estudio presencial
Realizar una labor a distancia conlleva una serie de cualidades, virtudes y defectos, respecto del aprendizaje presencial que lo definen por sí misma
Empezando por los inconvenientes podríamos citar los siguientes:
- falta de relación presencial
para un trabajo en grupo y para enriquecimiento personal es esencial la relación personal con más gente. La canalización de estas comunicaciones a través de medios telemáticos origina una ausencia notable, si no total, de coexistencia. El aislamiento al que se encuentra sometido un teleestudiante muchas veces no se palia con llamadas de teléfono o correos electrónicos. Si bien depende del carácter suele ser un factor decisivo para un rendimiento óptimo
- inestabilidad horaria
la autoimposición de un horario y de un calendario de estudio es una de las tareas más complicadas del telealumno. Al no tener que cumplir una jornada presencial las horas de comienzo y sobre todo de final de la actividad suelen dilatarse. Según el día, según la persona, cada vez se estrechan más o se aumentan. Es normal encontrarse mensajes electrónicos enviados a las cuatro de la madrugada o un domingo. Si es cierto que el horario lo marca mayormente cada persona la desorganización suele ser nota característica y suele producir el sentimiento de estar trabajando a todas horas y todos los días de la semana, cuando en realidad, lo único que se ha hecho es no saber cuándo se acaba ni cuándo se comienza, dado que no hay un horario. Este hecho deriva en una tensión progresiva que suele hacerse notar en cada conversación y en cada tarea realizada
- reducción de la vida privada
como consecuencia lógica de la inestabilidad horaria, y dado que generalmente se actúa desde el propio domicilio, no se marca una franja para estudiar y una franja para el resto. Suele difuminarse tanto que se entra en un estado de actividad continua. Inevitablemente, y para contrarrestar, se producen momentos de apatía total. De esta manera se establecen ciclos, que no tienen un día o una semana de vida, con entrada y salida del trabajo, de lunes a viernes, por ejemplo, sino que se empiezan y se terminan según el desarrollo emocional y psicológico de la persona, pudiendo estudiar doce días seguidos, doce horas al día, y continuar con cuatro o cinco días sin volver a la actividad. Así, se reduce el exceso de concentración. En cualquier caso, en los momentos de inactividad, no se produce tranquilidad, sino agotamiento, por lo que no se llega a disfrutar y la sensación de sobrecarga empeora.
Como ventajas, podemos comentar dos fundamentales: ausencia de desplazamientos diarios y flexibilidad horaria. En el apartado anterior lo veíamos como un problema, sobre todo esto último. Está claro que depende del enfoque del usuario. La carga de estudio y la imposición de plazos realizada por el tutor/profesor/escuela o por uno mismo suele hacer que el telealumno se aplique todo el tiempo disponible, generando una sensación de culpa o remordimiento si corta la jornada lectiva para ocuparse de intereses personales. Por el contrario, si se sabe establecer una franja horaria de estudio, el tiempo libre se disfruta el doble, al ahorrarse tiempo en desplazamientos y al ocupar para cada actividad las mejores horas del día. Por ejemplo, si alguna persona prefiere trabajar de noche no habrá ningún problema para establecer una jornada laboral de 22h en adelante, siempre y cuando se dejen horas al día para el descanso, el estudio y/o el recreo.
Conclusión
El estudiante a distancia online es un personal capacitado que debe adaptarse a una nueva forma de estudio. Que debe ser organizado, con capacidad de actualización y motivación y que debe enfrentarse a un sentimiento de soledad ocasionado por una forma distinta de comunicación. Es posible; con disciplina, ilusión y una actitud que sepa recoger las ventajas de ser cada vez un poco más dueño de su tiempo, el teleestudiante ampliará las posibilidades de aprendizaje de esta nueva etapa en la Historia, la Era de la Información