LUZ MARINA PEREIRA
El proceso educativo concebido para la infancia, la niñez y la adolescencia tradicionalmente se ha encargado de transmitir experiencias de generación en generación, sin tomar en cuenta el rasgo que distingue al hombre del resto de las especies animales: su educabilidad. (ADAM.1987)
La Andragogía -como ciencia de la educación de adultos- no puede ser concebida como una extensión del campo de acción de la Pedagogía, pues sería imposible pretender aplicar los conceptos, metodología, estructura y organización de una ciencia concebida para otro espacio vital.
El Sistema Educativo Clásico resulta insuficiente e inadecuado para modelar el proceso de aprendizaje y las necesidades de conocimiento impuestas por los continuos cambios y profundas transformaciones que sufre día a día el mundo actual. Para representar adecuadamente estas necesidades se requieren conceptos educativos muy distintos a los actuales, mucho más interrelacionados, capaces de ofrecer visiones y explicaciones globales.
Hemos sido testigos tradicionalmente de cómo se han realizado esfuerzos considerables en el campo educativo que han intentado inadecuadamente conducir un cambio dentro de la educación. Los medios han existido y se han desaprovechado por falta de saber cómo insertarlos en un nuevo contexto. Frente a los profundos problemas de los nuevos tiempos: pobreza, abandono, hambre, contaminación, desempleo, antidemocracia, represión; el paradigma cartesiano en el que se ha visto inserta la educación ha coartado la creatividad y la capacidad de concebir una nueva sociedad que sea capaz de proyectar al educando hacia el futuro, hacia el desarrollo, hacia una nueva manera de conocer, de pensar, de autoeducarse.
Vivimos en una era de constante cambio. Día a día la ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados. La vigencia de conocimientos, de patrones estáticos, de estructuras rígidas y acabadas, es cada vez más reducida. ¿Cómo deben entonces las Instituciones educativas formar al individuo de las nuevas generaciones?, ¿Cómo pueden los maestros y formadores instruir y orientar a una población infantil que está evolucionando a la luz de un nuevo paradigma, si como bien señaló Knowles “(..) la enseñanza de los adultos ha consistido en enseñarlos como si fueran niños”?. (KNOWLES.1967. cfr. ADAM 1987).
Félix Adam, padre de la Andragogía, establece desde esta ciencia, los fundamentos teóricos para la formación de un nuevo individuo: el que está preparado para los cambios, el que puede ser innovador y creativo, profundamente crítico y reflexivo, ese adulto formado en diferentes dimensiones y en diferentes tiempos, abierto para descubrir un mundo futuro de posibilidades que en este instante, tal vez, ni siquiera imaginemos.