CONOCIMIENTOS –LA DIVISA DEL NUEVO MILENIUM

em Andragogia
INTRODUCCIÓN
Nuestro propósito fundamental es diseñar un esquema conceptual y analítico de la ANDRAGOGIA como ciencia de la educación de los adultos, a la vez que despertar inquietudes en el espíritu de los instructores, capacitadores, administradores, investigadores y otros técnicos educativos, a fin de profundizar la teoría y el contenido de esta ciencia, frente a la impostergable necesidad de encontrar caminos adecuados que faciliten el conocimiento y tratamiento científico de la educación de adultos.
Comprendemos, sin pretensión pero con espíritu crítico, que contribuir a la creación de una ciencia es difícil, pues se trata de ordenar, clasificar e interpretar hechos que conduzcan al establecimiento de un cuerpo de principios básicos que orienten su aplicación racional en el campo que es objeto de su estudio. Ahora bien, si crear una ciencia es tarea ardua, más complejo aún es estructurarla cuando ya existe una, a la cual se le atribuye el estudio y explicación de un fenómeno específico. Es el caso de la PEDAGOGIA, definida concretamente como la "ciencia de la educación".
Mientras la educación ha sido interpretada como la formación de hábitos, costumbres, destrezas, habilidades y adquisición de conocimientos durante los primeros años de la vida del hombre, era natural que se definiera como "un proceso por la el cual la sociedad forma a sus miembros a su imagen y en función de sus intereses", o sea, que la educación como instrumento del que se vale la sociedad adulta servía para transmitir los bienes culturales y modelar la conducta de las nuevas generaciones "a su imagen y semejanza"; sólo la niñez, la adolescencia y la juventud eran beneficiarios de su acción con miras a su preparación plena e idónea para enfrentar la complejidad de la vida adulta.
Bajo esta concepción limitada y restringida, el proceso educativo propiamente dicho finalizaba al concluir este período lógico, y la educación se circunscribía dentro de estos límites, por cuanto desde tiempos remotos se sostenía que la capacidad de aprender era posible durante los primeros años de la vida del hombre.
Ahora bien la educación como proceso concebido para la infancia, la niñez y la adolescencia, se ha venido practicando empíricamente desde que el hombre existe. En una u otra forma, la especie humana ha sido la única en transmitir de generación en generación sus experiencias, sus ideales de vida y sus valores espirituales, precisamente más que la inteligencia y otras manifestaciones psicológicas. Esta capacidad, su educabilidad, es la distinción fundamental entre el hombre y las demás especies animales.
La pedagogía surge recientemente como ciencia (*), sienta sus bases y reafirma sus conceptos en función de esa concepción educativa.
Etimológicamente significa "educación del niño". De ahí que hayan fracasado todos los intentos por constituir el nombre de esta ciencia sobre el supuesto de que no comprende en toda su extensión el proceso completo del hecho educativo.
Lo anterior, obedece a juicio nuestro, a que los teóricos trataron la educación en un marco restringido, sin profundizar sus alcances ni interpretar sus perspectivas, metas y objetivos en toda su amplitud: la educación como una actividad circunscrita a una sola etapa de la vida y no como un proceso permanente a través de todas las edades y fases de la vida humana.
Así Planchard, nos dice:
"....nada parece más simple que definir la Pedagogía. El diccionario lo hace en pocas palabras: es el arte de instruir y educar a los niños. Tal definición, resulta, sin embargo, muy vaga, y su extensión no parece abarcar la totalidad del objeto que se atribuye hoy a la pedagogía. En todo caso, esa definición necesita ser completada y precisada". (2)
Consideramos erróneo pensar, como cree Emile Planchard, que la definición de la Pedagogía pueda ser complementada y más aún precisada, pensando que ella abarca la totalidad del objeto de su estudio. Al contrario, afirmamos que es imposible extender su acción más allá de los límites a que da lugar su origen. La Pedagogía nace como una ciencia que estudia los procedimientos más adecuados para formar al ser humano en un momento dado de su existencia. Todo lo que de ella deriva su contenido, sus principios, métodos, etc., se formulan en función de conducir un ser en desarrollo, un ser en evolución: El niño. Por lo tanto es imposible, sino utópico, querer reformar una definición pretendiendo extender la acción de la Pedagogía más allá de la realidad que ella interpreta y estudia como ciencia.
En este sentido, Tirado Benedí y Hernández Ruiz expresan su preocupación sobre el carácter restrictivo de la Pedagogía.
Para ellos los términos "Agología" o "Agotecnia" Adquirirán, conceptualmente, una mejor connotación del hecho educativo. A este respecto nos dicen:
"... el análisis del hecho Pedagógica; su relación con otros semejantes; su estudio, ordenación y clasificación; la indagación sistemática de sus causas y la exacta formulación de sus leyes es el objeto preciso y concreto de la ciencia de la Educación, de la Pedagogía. Este término, derivado del griego "paidaywyía", que significa dirección y conducción del niño, no es el más adecuado para la idea que expresa; lo conservamos, no obstante porque es el consagrado por el uso y porque otros términos propuestos, más precisos (Agogía, Antropagogía, Agología de ago, conducir y logos, tratado, no han tenido aceptación general. Preferimos los términos: Agología, ciencia de la educación en general, y Agotecnia, técnica o arte de la educación". (3)
Asimismo, cuando Krieck nos habla de su "Filosofía de la Educación" de que "el objeto de la educación es el hombre" y él remite a la Pedagogía al estudio de las técnicas y métodos para educarlo en función de la "... esencia y devenir del hombre", incurre en un error conceptual. La Pedagogía interpreta y estudia científicamente la educación de un período de la vida del hombre, pero no la totalidad de la vida del mismo, por lo cuanto ésta presenta notorias diferencias en cada uno de sus períodos vitales, los cuales están claramente definidos por el ser humano como características propias de índole psicobiológica y social.
Y en la misma forma otros pedagogos incurren en el error conceptual de aspirar a un cambio etimológico al querer extender el campo de acción de la Pedagogía, por considerarlo reducido y limitante.
Vivimos bajo el signo del cambio. Somos testigos y agentes de una profunda transformación en el campo de la ciencia, de la técnica y de todos los aspectos que conforman el saber. Las leyes cambian, las verdades se relativizan, y, por lo tanto, los conceptos se renuevan. La educación está inmersa en el amplio juego de la dinámica del cambio; no puede aislarse del acontecer que domina la vida humana. Esta situación repercute, y muy hondamente, en el concepto sobre educación.
Esta variación conceptual no implica un exclusivo carácter cronológico, sino que también se refleja en los contenidos y las proyecciones tecnológicas de la educación.
A la educación ya no se les considera como "mediación" entre generación y generación o como transmisión de bienes de cualquier naturaleza, o imposición de valores de diferentes órdenes, o de simple preparación del niño para la vida. La educación es la suma de eso y de algo más. "Todo hombre por su misma condición humana, tiene como carácter inherente a su naturaleza, la educabilidad" (4) COMO PROCESO INTEGRAL DINÁMICO, QUE NO TERMINA NUNCA. Aunque es difícil señalar un límite final a la educabilidad del individuo, "sin embargo es razonable aceptar que ella acaba con la decrepitud, cuando ni las funciones mentales ni físicas permiten bastarse a si... cuando hay real incapacidad para la vida individual y social" (5). El hombre jamás se detiene en su aspiración de mejorar; su interés por perfeccionarse aumenta cada día. Existe en é, y quizá esta sea la esencia misma de su progreso, el afán de acumular conocimientos y experiencias Tal es lo que caracteriza la condición humana del hombre: la inherente búsqueda de conocimientos que conduzcan a su mejoramiento integral.
Hasta hoy la humanidad, como especie, ha logrado este fin. Con esta afirmación no desconocemos que grandes sectores de población aún sufren esclavitud, servidumbre y explotación; pero la admitimos como una realidad histórica que surge de la actividad ascendente de una especie animal liberada de la instintividad y el automatismo rutinario.
En nuestros días se entiende la educación como un proceso global que abarca la vida del ser humano en su extensión. El hombre empieza a educarse en el vientre materno y termina su educación con la muerte, y, aún después que fallece, puede seguir influyendo en la formación de sus semejantes. Este proceso exige una formulación científica de la educación, la estructuración de sistemas renovados y la adopción de técnicas adecuadas en función de un rendimiento eficaz en la realización del hombre para satisfacer sus múltiples y variadas aspiraciones.
Dentro de este concepto de educación permanente del hombre, la Pedagogía limita su campo al estudio de la acción de educar al individuo en los primeros años de su vida y, en consecuencia, le es imposible extender su operatividad a la etapa en que él alcanza su plenitud vital o adultez.
Esta nueva concepción de la educación ha llevado a muchos pensadores a formular ideas o criterios, de si existe o si se realiza una verdadera educación durante los primeros años de la vida. Muchos creen que lo que ayer se llamó educación no es más que adiestramiento, porque hay quien opina que la verdadera educación comienza después "del proceso de domesticación y desarrollo de las capacidades intelectuales que lo hace apto para vivir gregaria o independientemente como ser humano" (6).
A este respecto Parker nos dice:
"... solamente el hombre puede ser educado, pero es preciso adiestrarlo primero. El hombre debe adquirir primero aquellas habilidades requeridas para generar conocimientos. La obtención de habilidades constituye el adiestramiento. No es educación. Enseguida, el hombre debe aprender la manera de usar estas habilidades para generar conocimientos y poner en práctica para satisfacer sus necesidades. El uso de las habilidades es educación". (7)
Para Parker aprender a leer es adiestramiento, pero decidir qué leer o por qué leer es educación. Esto nos lleva a meditar sobre el proceso educativo referido en particular a la educación de adultos, debido a que la obra antes citada está referida a la educación de los niños y éstos están imposibilitados para explicar por qué deciden o por qué leen una versión determinada a menos que se aquello que satisfaga su curiosidad infantil.
Solamente el adulto está en capacidad de decidir qué leer y por qué lo hace. Algo más: la adopción de decisiones gracias a las capacidades lógicas, es atributo de la adultez humana, aplicable a situaciones variadas que conforman su vida de relación, como son la vida familiar, del trabajo, de la política, sindical, recreativa, etc. Cuando John Dewey, dentro del concepto tradicional, sostenía que la educación es la vida, planteaba una verdad a medias; pero situada en el marco del concepto de la educación permanece en una verdad incontrovertible.
No vamos a discutir si el proceso formativo del hombre en sus primeros años de vida, es adiestramiento o educación, posiblemente pensemos que es adiestramiento en el sentido de condicionarle determinadas formas de conducta o imponerle esquemas mentales a la medida de nuestro pensamiento y reactividad emocional; indiscutiblemente los adultos aspiramos imponer a las jóvenes generaciones, modelos de pensamiento y acción nuestros, porque sentimos la necesidad de que sean iguales o mejores que nosotros.
Esta actitud paternalista, sin embargo, entraña una forma tácita de coartar la educación dentro del más amplio sentido de libertad, cuyas consecuencias negativas se presentan en el mundo actual bajo el drama de un enfrentamiento de generaciones en el que las juventudes rechazan abiertamente los patrones y valores que se les impuso en el hogar, en la escuela y en el seno de la sociedad entera.
Lo que ocurre parece normal y hasta lógico en el devenir del hombre. Es quizá un proceso fatalista que s4 cumple a medias precisamente cuando la nueva generación adquiere una madurez suficiente para opinar, analizar y decidir sobre este proceso de adiestramiento que le impusieron sus padres y los responsables de su formación.
Nuestro planteamiento trata no ya de una educación a imagen de una sociedad, sino de otra que responda a los intereses del educando; de una educación del hombre en función de su racionalidad humana.
No postulamos imponer patrones preestablecidos, ni de transmitir conocimientos, ni de forjar ideales de vida que pertenecen a alguien, llámese familia, sociedad de estado, sino enriquecer la conciencia del hombre en términos de su propio destino. Es el adulto, sujeto de la educación, quien acepta o rechaza; es decir, decide, en base a sus propias experiencias e intereses como individuo, la educación que se le imparte. Por eso, creer que la educación regular, la que se le imparte al niño y al adolescente, prepara para la vida o representa su vida es falso, porque es imposible darle todo el contenido y significación que implica el transcurrir y complejo del proceso vital del ser humano.
El niño, y por extensión el adolescente, es una realidad concreta y dinámica diferente al adulto. Esta realidad ase diferencia en el tiempo y el espacio. Ambos son biológica, psicológica, ergológica y socialmente distintos en estructura y comportamiento.
Lógicamente, al referirnos al proceso educativo como a cualquier otro, llámese médico, asistencial, jurídico, etc., admitimos que aquel requiere un tratamiento específico, ajustado a las características inherentes al sujeto.
Por lo tanto, y con énfasis, señalamos la obligación de estudiar la realidad del adulto en sus diferentes fases y características, para establecer principios válidos en la acción de orientar la formación del adulto.
Por cuanto los principios pedagógicos son inaplicables en la educación del adulto, atribuimos a la ANDRAGOGIA la obligación de estudiar su realidad y determinar las normas adecuadas para dirigir su proceso educativo.
Todo intento de negar la existencia de diferencias entre el niño y el adulto es tal inútil como querer negar la existencia del plano y del espacio, de la lógica y la dialéctica, de la tierra y la luna. Pretender aplicar los principios que sustenten la Geometría plana a la problemática espacial es tan absurdo como aplicar los conceptos, metodología y organización de la Pedagogía a la realidad de los adultos.
Razón tiene Malcom Knoles cuando afirma que "toda educación ha sido igualada con la Pedagogía: el arte y ciencia de la enseñanza de los niños", o cuando agrega que aún en la literatura educativa se habla sobre "la Pedagogía de la educación de adultos". Esta última frase que supone una contradicción semántica, desafortunadamente traduce la evidencia de que "la enseñanza de los adultos ha consistido en enseñarlos como si fueran niños". ()
La realidad educativa nos dice que el adulto, como educando, presenta características peculiares y diferentes a la de los niños en el ejercicio de la misma actividad, entonces se precisa no sólo una metodología sino todo un sistema educativo que, fundamentado en principios filosóficos, psicológicos y ergológicos, responda al carácter andragógico del proceso enseñanza – aprendizaje y de la formación de los adultos.
La Pedagogía y la Andragogía son excluyentes en cuanto a la aplicación de sus técnicas de trabajo, pero ambas se complementan en el logro del fin último, que es la educación del hombre. Si la educación del hombre se iniciara en la adultez, la Pedagogía perdería su vigencia y su cuerpo de doctrina, caería en desuso. Así como existe una Pedagogía al servicio de la primera, segunda y tercera infancias y aún en la adolescencia, con igual valor debe existir una Andragogía destinada al adulto joven, al adulto medio y al senil. Pero jamás existirá una Andragogía para niños, como tampoco una Pedagogía para adultos, porque tanto la una como la otra dirigen su acción a realidades heterogéneas.
Todo lo anterior, justifica el tratamiento científico de los problemas de la educación de los adultos como realidad diferenciada que exige interpretación y orientación propias.
 
DEFINICIÓN DE TÉRMINOS
Para precisar el campo de acción y el objeto de estudios de la Andragogía, es conveniente definir términos y, asimismo, establecer sus relaciones con las ciencias que la apoyan, derivan y condicionan los hechos, actos y funciones andragógicas.
CONCEPTO DE ADULTEZ
Nadie niega que la adultez es un fenómeno objetivo. Pero hay que definirlo y explicar en que consiste.
Etimológicamente la palabra adulto, de la voz latina "adultus", significa crecer. El crecimiento de la especie humana, a diferencia de las demás, se manifiesta de manera ininterrumpida y permanente desde el punto de vista psico – social y no biológico, que finaliza en un momento dado al alcanzar el máximo desarrollo de su fisiología y morfología orgánica. Se la podría definir como la plenitud vital al que arriban los seres vivos en un momento dado de su existencia () siendo variable según las especies biológicas. En muchas, este estado aparece temprano y, en otras, más tarde. El período de crecimiento y desarrollo se prolonga considerablemente en la especie humana y, a diferencia de las demás, se desenvuelve en etapas sucesivas, en forma relativa, asta alcanzar progresivamente la adultez.
El hombre se hace adulto no por la yuxtaposición de un aspecto de su personalidad sobre los otros, sino por un proceso de integración de sus diferentes estados tanto biológicos, psicológicos y mentales, así como ergológicos, sociales y jurídicos.
¿QUÉ ES UN SER HUMANO ADULTO?
Hemos dicho que la adultez es plenitud vital. Al aplicarla al ser humano debe entenderse como capacidad de procrear, de participar en el trabajo productivo y de asumir responsabilidades inherentes a su vida social, para actuar con independencia y tomar sus propias decisiones con entera libertad. Precisamente, el tránsito de la dependencia, a la que fatalmente está sometido el niño y el adolescente a la vida autónoma en lo económico y en lo social, que lo integra en la sociedad, es lo que da fisonomía y distingue la vida del adulto del período anterior de su existencia.
Para la Real Academia de la Lengua una persona adulta es aquella que ha llegado al término de su adolescencia, o que ha logrado mayor crecimiento o desarrollo, o que ha alcanzado su mayor grado de perfección.
Esta definición genérica no explica el proceso que conduce a la edad adulta. El crecimiento, siendo integral, no se desenvuelve uniformemente en los diferentes aspectos de la personalidad del individuo; así, por ejemplo, su desarrollo biológico culmina antes de finalizar su adolescencia y, aproximadamente alrededor de los 16 años, recién adquiere su adultez psicológica y ergológica.
Asimismo, pensar que el adulto alcanza el más alto grado de perfección, tampoco precisa el concepto de adultez, por cuanto el ser humano jamás llega a ser perfecto. Creemos más ajustado, no obstante la vaguedad de la expresión, considerar que adulto es aquel que ha alcanzado el mayor crecimiento y desarrollo.
Para Knwles "ser adulto significa estar dirigido por sí mismo". (10). La diferencia fundamental entre el niño y el adulto está referida al concepto de sí mismo; la personalidad de aquel es un apéndice de éste y toda la conducta del niño gira alrededor de la vida del adulto; Sólo es capaz de tomar decisiones y autodirigirse alcanza la meta.
Esa sencilla definición es incompleta; hace énfasis en el aspecto psicológico, la autodirección, que es un factor entre otros que conforman la adultez. Verner señala que precisar el término "adulto" obliga a ciertas consideraciones relativas a la edad, la madurez psicológica es el rol social. Para este autor la edad cronológica no es un criterio adecuado ni determinante; la edad como indicador de la adultez es variable y hasta sin sentido. Considera más apropiado aceptar el criterio de la madurez psicológica si fuese factible medirla con precisión. En su concepto el rol social, que conlleva responsabilidades desde el punto de vista económico y cívico, identifica mejor la adultez. Mientras el niño es un sujeto que no contribuye inmediata y directamente a satisfacer las necesidades de la sociedad, el adulto, en cambio, forma parte de la población económicamente activa y cumple un rol productivo que le capacita para bastarse a sí mismo y actuar independientemente en sus múltiples manifestaciones de vida. Dentro de esta concepción, Verner define el adulto expresando:
"... es la persona que llega a esa etapa de la vida en la cual asume responsabilidades propias y generalmente por otro, y quien acepta concomitantemente un rol funcionalmente productivo en su comunidad".(11)
Una definición más completa que las anteriores es la que proporciona el Profesor Fernando Nogales, basado en la concepción que Antonio Ballesteros y Usano describe en su obra "Organización y Administración Escolar", al considerar los factores que determinan la adultez. Esta definición asoma la idea que sostenemos del carácter prelativo que tiene lugar en la adultez humana, y dice:
"... un adulto es aquel individuo (hombre o mujer) que desde el punto de vista físico ha logrado una estructura corporal definitiva, biológicamente ha concluido un crecimiento, psíquicamente ha adquirido una conciencia y ha logrado el desarrollo de su inteligencia, en l9o sexual ha alcanzado la capacidad genésica; socialmente obtiene derechos y obligaciones ciudadanos; económicamente se incorpora a las actividades productivas y creadoras" (12)
CARÁCTER PRELATIVO DE LA ADULTEZ
Se presentan tropiezos o inconvenientes al querer definir la adultez humana en igual forma a como se define en las demás especies zoológicas y botánicas, tomando como punto de partida la edad cronológica. Esto es un error. La adultez en el ser humano es un proceso acumulativo y variado. En las especies botánicas y zoológicas es fácil distinguir y precisar este hecho, porque en ellas sé solo la adultez biológica. En cambio, en el ser humano se llega a la plenitud vital en etapas sucesivas y en diferentes edades.
 
a. ADULTEZ BIOLOGICA.- Así podríamos hablar de una adultez biológica caracterizada por el total desarrollo anatómico y fisiológico de los órganos y de su capacidad de funcionamiento. Lo más significativo, tanto en los seres humanos como en las demás especies, es su capacidad de reproducción que, en los primeros, se hace presente entre los 11 y 15 años de edad con la aparición de manifestaciones fisiológicas, en el hombre y en la mujer, de su capacidad génesis.
b. ADULTEZ PSICOLOGICA.- La adultez psicológica se manifiesta posteriormente. Se caracteriza por el desarrollo de la actividad psíquica en su máximo grado. Las funciones intelectuales, emocionales y conativas adquieren mayor intensidad, amplitud y funcionalidad. Generalmente es aceptado que, entre los 15 y 18 años de edad el hombre alcanza ese grado. Therenab sostiene que la inteligencia, en la curva de su desarrollo, llega a su más alto nivel entre los 15 y 16 años de edad. Wescheler los extiende hasta los 20, pero, si bien el desarrollo de la inteligencia como aptitud general es fundamental en la madurez psicológica, lo importante es que el ser humano tome conciencia de sí mismo, de su condición humana y del mundo que le rodea, y está en condiciones de enfrentar lógicamente los problemas menores de la vida diaria. El hombre se hace autoconsciente; percibe la existencia de su "yo" y a conciencia moral. Asimismo su "inconsciente", donde se refugian las experiencias vividas en sus primeros años (inhibiciones, afectos, represiones, etc.) se dinamiza e influye en su conducta. De esta manera, adultez psicológica supone la comprensión del hombre como tal. A este respecto Kilpatrick nos dice:
"... la característica resultante del yo consciente es ser capaz de pensar sobre sí mismo en forma de lo que conoce de otros y pensar de otros en forma de lo que conoce de sí... El ser adulto normal humano es un ser tal autoconsciente". (13)
Precisamente lo que caracteriza la adultez psicológica, es la actuación responsable de quien sabe lo que hace, por qué lo hace y los efectos que deriva su conducta.
c. ADULTEZ SOCIOLOGICA.- La adultez social se manifiesta en tres sectores: en el trabajo, en la participación social (política y cívica) y en la responsabilidad jurídica.
Casi todas las normas legales establecen la edad de 16 años como punto de partida para que el ser humano se incorpore a la fuerza laboral, condicionando la jornada de trabajo a un horario de seis horas diarias, previa autorización paterna.
En este período, las aptitudes intelectuales y físicas han madurado suficientemente para que las personas subsistan con independencia y capacidad. Su intervención en los problemas laborales, políticos y ciudadanos, manifiestan su madurez psicológica, ergológica y además su adultez sociológica propiamente dicha. La propia sociedad y al referirnos a ella estamos indicando a la sociedad adulta plena, reguladora del ordenamiento de la vida comunitaria, confiere a los adultos jóvenes el derecho de intervenir en los problemas políticos al concederle el derecho de elegir a los poderes que representan al Estado. A la mujer se le otorga, en muchas legislaciones, la facultad de contraer matrimonio sin la autorización de los mayores, cumplidos los 18 años de edad. La orientación de la vida del hombre, su organización, su desenvolvimiento y, en general, la construcción de su destino, dependen de la responsabilidad con que se adopten las decisiones propias. Esto significa madurez social.
La adultez social implica también ideología política. La posesión de ciertos criterios sobre el orden económico y social encauzan su comportamiento cívico, ajustando su conducta a los procedimientos normativos existentes, sin que ello signifique aceptación o resignación frente a los mismos. El adulto joven que ha alcanzado la madurez social (adultez social) está en condiciones de promover la renovación. La inconformidad es característica humana, que incide en el progreso. Cuando el ser humano actúa de acuerdo a una concepción de la realidad para organizar su conducta y resolver los variados problemas de su vida en comunidad, podemos decir que ha alcanzado su madurez social.
Y, por último, nos referimos a la adultez jurídica, que ya no es potestativa del hombre como individuo, sino de la sociedad, que la determina y otorga. De esta manera la carta fundamental en la mayoría de los países, concede el hombre derechos y libertades, le impone deberes y le señala responsabilidades entre los 20 y 21 años de edad.
La educación del hombre ha sido y es un imperativo esencial para su existencia desde el momento mismo en que su inteligencia sustituye a su instintividad.
Cuando el instinto es insuficiente para asegurar la subsistencia de la especie humana y la inteligencia surge en su auxilio, desde ese mismo momento el hombre empieza a educarse y a educar. Posiblemente la educación del adulto, en un sentido taxativo, haya tenido lugar antes que la de los niños. Cuando el hombre trata de explicarse los fenómenos naturales, sus relaciones con sus semejantes, la importancia de la vida, etc., entonces empieza, en el vivir cotidiano, a ser educado, prácticamente, para luchar por su supervivencia contra la propia naturaleza, las instituciones y hasta en contra de sus semejantes.
El hombre crea la religión frente a su incapacidad para dar una racional explicación a los fenómenos naturales. Crea herramientas se trabajo; y en ellas está escrita la historia de su grandeza y progreso, frente a la imposibilidad física de valerse por sí mismo para supervivir y vencer las dificultades que el medio externo le presenta. Crea una organización social, el liderazgo que, a diferencia de las demás especies, le agrupa y le dirige en función de su bienestar y progreso. Crea las artes y aprovecha los elementos naturales para transformarlos: a la piedra bruta la convierte en piedra tallada y pulida, después descubre los metales y, gracias al fuego, los funde para obtener de ellos sus beneficios. Más tarde, inventa la rueda. Y así sucesivamente, este animal pensante evoluciona hasta llegar en nuestros días, como en sus primeros tiempos, a sentirse inconforme. E impulsado por su inconformidad llega a la luna y, sin duda, seguirá avanzando a la conquista del espacio sideral.
Existe un proceso ascendente del hombre, cada vez más pronunciado y explicable, que enriquece su vida intelectual y la traduce en hechos que le permiten el reconocimiento social y propio por haber adoptado algo al progreso de su especie. Así existen razones que justifican la educación sistemática de los adultos adaptados a una realidad que evoluciona con rapidez y requiere cada día el aporte de sus miembros para su evolución continua, a fin de conformar un mundo más digno del que han tenido, a través de milenios, las viejas generaciones. Siempre ha habido razones para educar el adulto: ya sea para aprovecharlo en la producción de bienes como esclavo, siervo u obrero; ya sea para la guerra, o la destrucción, o la conquista. Esta educación ha sido impartida en función de ideales o aspiraciones o intereses de grupos dominantes y árbitros del poder económico y polítitico
En la sociedad esclavista o medieval o en la actual sociedad capitalista o socialista, el adulto ha sido, frecuentemente, objeto o sujeto de una educación al servicio del acrecentamiento de la riqueza y del poderío de las parcialidades en que se ha divido la humanidad para imponer criterios que siempre conduzcan a una transformación ascendente. La conquista del espacio no está solamente dirigida a conquistar otros mundos, sino al hombre mismo. Esto es progreso. El hombre lucha contra el hombre tanto como lucha contra sí mismo. El enfrentamiento dialéctico del hombre determina su creatividad, agudiza su inteligencia y lo obliga forzosamente a vencer la naturaleza y al hombre mismo.
Por eso, en nuestros tiempos, está más que justificada la acción educativa del hombre en la búsqueda incesante del saber y también para conducirle humanamente a encontrar los caminos del progreso sin destruirse a sí mismo. El dominio de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas se ha desarrollado a un grado tal que hace necesario ponerle fin a la destrucción del hombre por el hombre. Estamos en una época en que hablar de explotaciones del hombre por el hombre es mediatizar el sentido de la existencia humana. Tenemos que luchar contra esa tendencia.
Desde el punto de vista Andragógico podríamos sentar diez razones que llamaremos el decálogo de la educación de adultos, aunque sabemos que son insuficientes frente a la multitud de argumentos que pueden presentarse para justificar la necesidad de seguir educando al hombre permanentemente, si queremos que el progreso no destruya al propio hombre y convierta a este planeta en algo desolado y estéril.
Hay también razones humanas que imponen la necesidad de eliminar la brecha acentuada entre una humanidad que disfruta plenamente de la civilización y otra que permanece marginada y que, sin ser esclava si sierva en el estricto sentido de la palabra, vive en condiciones infrahumanas, sin disfrutar del adelanto y progreso que la ciencia y la técnica generan cada día y que, creemos debieran estar siempre al servicio de la humanidad entera.
Las razones que justifican la educación de adultos podrían responder a las condiciones del hombre como individuo, como ser social y como ser económico. Desde el punto de vista individual: la persona siente y tiene necesidad y formula intereses; desde el punto de vista social: no se debe ni progresa individualmente sino con la ayuda de sus semejantes que configuran la vida social: desde el punto de vista económico: interviene el proceso productivo, material o espiritual, de su especie. Pasaremos a explicar estas razones:
INDIVIDUALES
a. El factor aptitudinal limitante de las aspiraciones individuales.
La adolescencia, como etapa posterior a la niñez, y que precede a la vida adulta, fluctúa entre un mundo de anhelos y la realidad, o sea entre el idealismo y el pragmatismo. Dijimos que la adultez psicológica se caracteriza por una toma de conciencia de la realidad y de los niveles de aspiración. Una cosa es desear o querer algo y otra es lograr su cumplimiento. Las aspiraciones se alcanzan gracias a las posibilidades que el medio y las circunstancias ofrecen y a la propia aptitud individual que apenas un reducido sector de la generación joven puede lograrlas con la culminación de sus estudios universitarios dentro del sistema regular.
Omitamos, por ahora, los factores socio - económicos manejados demagógicamente en nuestras democracias y concentremos nuestra atención en el desarrollo de las capacidades que permitan adquirir conocimientos superiores en el campo de la ciencia y de la técnica, y a los cuales tiene acceso sólo sectores privilegiados que completan sus estudios universitarios como sujetos de la educación del adulto en cambio, el sector mayoritario, aquel que posee limitadas aptitudes académicas, permanece en los niveles inferiores de la educación marginada, y sin aprovechar eficazmente sus facultades por falta de un programa con servicios de educación de adultos que ofrezca oportunidades para acrecentar sus conocimientos y experiencias en función de sus aspiraciones intelectuales profesionales y sociales esta situación es propia de nuestras sociedades donde el hombre, desde temprana edad, ha sido desposeído de toda posibilidad de adquirir los bienes culturales que acumuló la especie humana, ya sea por falta de expansión del sistema educativo regular o por otras razones o simplemente porque la educación de adultos cumple su rol en el rescate del talento humano no aprovechado.
b. La variable y variada gama de intereses de la vida adulta.
Los intereses de la vida adulta son variados y variables. En cada etapa de la vida del hombre aparecen múltiples intereses. Algunos surgen de su actuación en la vida social o en el trabajo: otros nacen como imperativos de su vida psicológica individual. La educación de adultos debe ofrecer una amplia gama de servicios para la satisfacción de esos intereses.
c. La adquisición de nuevos conocimientos y la renovación de los adquiridos.
Generalmente los conocimientos adquiridos en los primeros años de la vida pierden con el tiempo su valor.
Muchas verdades del ayer pierden hoy su vigencia como resultado de la investigación y experimentación científica en la búsqueda, descubrimiento y dominio de las leyes de la naturaleza. El hombre necesita adquirir y renovar conocimientos para no marginarse del progreso o evitar la rutina. A este respecto Furter, Buitrón y otros, nos dicen:
"Para evitar que la adolescencia" provoque la estimación intelectual, la regresión intelectual y la desactualización profesional, los adultos sienten cada vez más la necesidad de renovar sus conocimientos y de "ponerse al día" con el fin de evitar caer en la rutina y ser marginados". (14)
SOCIALES
Explosión de los conocimientos.
Nuestra época se caracteriza, entre otros hechos, por la explosión demográfica y por la explosión del saber. La primera es característica de los países en vías de desarrollo y la segunda de los avanzados. Esto repercute en la educación de adultos y particularmente en la estructuración de los contenidos programáticos de los sistemas regulares de enseñanza. A medida que aumentan los conocimientos, lógicamente debería aumentar el contenido de los programas y por consecuencia el tiempo de estudio. Esto exige planear y dar un carácter prospectivo a los programas escolares. No analizaremos las implicaciones de este hecho, del cual podrían derivarse consideraciones importantes, sólo destacaremos que repercute en la vida y educación del adulto; pues, la deserción escolar por causa de definiciones aptitudinales o socio - económicas en las primeras etapas de la vida del ser humano (niño) que habrá de convertirse en adulto en un tiempo prudencial, plantea la urgencia de ofrecer al adulto posibilidades de aprender lo que no pudo durante su niñez o adolescencia como deber imperativo de la sociedad. Completamos estas opiniones con Schwertz, que afirma: "para aportar una formación que sea metodológica y permita al mismo tiempo adquirir una técnica elevada, se impone una elección draconiana entre las materias. Si esta condición no se realiza, incluso con numerosos años de estudio, se recargará tanto que la formación reemplazará toda formación". (15)
c. La incapacidad del sistema regular para satisfacer los niveles de aspiraciones de la población
Si grave es que el sistema regular sacrifique la formación del individuo por la formación, como dice Schwartz, más grave es que la falta de expansión del sistema regular no satisfaga por su insuficiencia las aspiraciones de la población a educandos en diferentes niveles. A la deserción y repetición en la enseñanza elemental, media y superior del sistema regular, se suma la baja calidad de esa enseñanza. La educación de adultos tiene que afrontar esa realidad para rescatar al hombre de su ignorancia y orientarlo por los senderos del progreso.
d. La utilización conveniente del tiempo libre.
Para Hutching el tiempo libre y la rapidez del cambio son hechos esenciales en la vida del hombre. Sostiene que el primero hace posible la constante educación del hombre para ajustarlo al cambio acelerado de nuestra época y de la venidera. Cita a Toynbee al que considera optimista de la perspectiva histórica, al señalar éste que "el ocio es un don", y que el uso creativo del mismo ha sido la fuente principal de todo progreso humano más allá del nivel primitivo". (16)
Enseñar al hombre a utilizar convenientemente el ocio, es función que justifica a la educación de adultos. , La jornada de trabajo, actividad esencial a la cual el hombre dedica gran parte de su tiempo, disminuye día a día. En nuestros días el adulto dispone de mayor tiempo que en épocas anteriores. El disponer de mayor tiempo libre no lo libera de la necesidad de consumir su energía vital. Su naturaleza psicológica le impulsa a laborar en un ambiente colectivo o individual. A esto se suman los medios de comunicación (prensa, radio, cine, televisión), las actividades culturales, las recreativas, etc. En las cuales consume parte de su tiempo. La propia necesidad se negaría a aceptar el ocio e impondría la utilización conveniente del tiempo libre. Los servicios de educación de adultos, de esta manera se constituirían en instrumentos para elevar el nivel de vida, orientando a los adultos en el mejor empleo del tiempo libre de que disponen.
d. La integración cultural de la población.
Todo cambio sea social, económico o político, requiere una adaptación del individuo y de la comunidad humana a nuevas situaciones. El cambio existente en una sociedad; es el tránsito de un estado a otro; la sustitución de lo viejo por lo nuevo. La sociedad y el individuo son agentes y objeto de tal ruptura, social. El desarrollo económico, social o político diversifica la vida del hombre por ser un proceso que se expande irregularmente en espacio y tiempo. La educación de adultos, bien entendida y administrada, puede servir no solamente para aminorar las tensiones del cambio social y para comprenderlo positivamente, sino para evitar la atomización de culturas y sociedades, mediante la formación de individuos integrados en la cultura de cada país y, más aún, en la cultura universal.
ECONOMICA
La educación es un consumo no decreciente.
La economía de la educación sostiene que ésta no es solamente una inversión sino un consumo de la que necesita y se beneficia el hombre en su desarrollo. El adulto requiere educarse cada día más.
Como sostiene J. S. Mill:
"La educación parece ser el único ítem de consumo que no está sujeto a la ley de utilidades decrecientes. Se puede decir ciertamente que la utilidad de un determinado programa disminuye a medida que cambian las necesidades pero es improbable que alguien sostenga que ha adquirido ya toda la educación que últimamente tener. La evidencia nuestra por el contrario que la gente, mientras más educada es, más educación desea". (17)
El desarrollo científico y sus aplicaciones tecnológicas. Es casi imposible desligar el desarrollo científico y tecnológico de la vida social del hombre, por cuanto toda su actividad es producto de ella. Pero el desarrollo científico y tecnológico genera derivaciones sociales que recaen en la actividad económica y ergológica del hombre. Este proceso científico se manifiesta en forma constante, ascendente y acelerada. No se detiene. Los aspectos informativos y formativos de la educación no siguen el ritmo de ese desarrollo, por lo cual la permanencia del hombre en las tradicionales escuelas, liceos y universidades está delatando el afán de un simple adiestramiento más que de una amplia educación que haga posible afrontar la problemática complejidad de la vida adulta. Cuando el niño llega a la vida adulta encuentra un mundo cambiado, una sociedad diferente, en los cuales, los conocimientos que le impartieron y las conductas que se le impusieron pierden significación. La dinámica de la ciencia y la tecnología genera cambios en la estructura del trabajo. Cada descubrimiento científico conlleva una nueva tecnología y, en consecuencia, una redistribución profesional deriva tal hecho un aumento en el número (aspecto cuantitativo) y en la calidad (aspecto cualitativo) de los conocimientos que el adulto necesita asimilar, no solamente para ajustar su forma de trabajo, sino para transferirlos a otra actividad profesional.
La planificación y ejecución del desarrollo requiere cada vez más la intervención directa de los recursos humanos de un país.
El desarrollo económico y social es algo concreto que se puede planificar, ejecutar y evaluar en condiciones determinadas, intervienen diferentes sectores de la sociedad: los que conciben el desarrollo (planificadores), los que dirigen su ejecución (técnicos medios) y los que lo ejecutan prácticamente en diferentes áreas de la actividad humana.
La acción concertada entre estos tres sectores es fundamental y decisiva en toda política de desarrollo, a fin de informar y formar los recursos humanos que intervienen en él. La concientización del adulto para que comprenda el desarrollo, se identifique con él y participe en su realización no olvidemos que el desarrollo entendido funcional e integralmente lo hace el adulto, requiere de programas educativos destinados a este fin.
CONCEPTO DE ANTROPAGOGIA, PEDAGIA Y ANDRAGOGIA.
Muchos Conceptos relativos a la educación han dejado de tener validez.
"Antiguamente... se consideraba que la educación era sólo cuestión de niños, que la única institución para impartirla era la escuela y que el ser humano era educable en un período de su vida... Investigaciones basadas en la experimentación han demostrado que... la escuela no trasmite toda la educación y que su parte, según algunos autores, ni siquiera es la más importante. (18) En consecuencia, se sabe que "el hecho educativo es un proceso que actúa sobre el hombre a lo largo de toda su vida y no hay momento en las diversas fases de su existencia en que... se sienta libre de la influencia del medio.... Se sabe que se producen cambios aún en plena ancianidad respecto a nuestras creencias, a nuestras opciones, costumbres y hábitos". (19)
Lo anterior y otras razones, en la actualidad, obliga a revisar los criterios existentes y a una revalorización. Consecuente en este imperativo, el Comité Internacional de expertos en Educación de Adultos de la UNESCO, al formular el concepto de Educación Permanente, sobre la base del análisis de los problemas sociales, económicos, científicos y técnicos en que vive la humanidad, decía:
"Los avances científicos y tecnológicos; Los cambios sociales, económicos y políticos que aumentan con rapidez; los ciudadanos que adquieren mayores responsabilidades sociales y cívicas; la democratización de la vida cultural y el aumento del tiempo libre, como resultado del desarrollo científico en la industria y la agricultura; la decadencia de las tradicionales y viejas costumbres establecidas; la movilidad de la población de las áreas rurales a las urbanas, de región a región, de país a país, los nuevos descubrimientos como resultado de la investigación, imponen la necesidad urgente, hoy más que nunca, de un nuevo concepto de educación". (20)
Hutchins, en una bella y sabia frase, explica las razones por las cuales hay que educar al hombre a través de la vida:
"El mamífero conocido como Homo Sapiens tiene que sufrir un largo proceso para poder hacerse humano. De acuerdo con el nivel corriente de los mamíferos, nace, por lo menos un año antes de tiempo. La belleza recién nacida tiene unos siete metros de largo y está lista para saltar las olas. El ser humano tiene que pasarse un año o más arrastrándose y gateando antes de que pueda adoptar la postura propia de su especie. Debe dedicar entonces un par de décadas para crecer y madurar. Y si ha de utilizar todas sus potencias debe aprender una y otra vez durante toda su vida. (21)
"La naturaleza del hombre indica que puede continuar aprendiendo durante toda su vida. La evidencia científica demuestra que tienen capacidad para hacerlo. Concediendo a los primeros años su increíble y enorme importancia en el desarrollo mental, los de la madurez no dejan de tener también su oportunidad. Sabemos que el embrutecimiento y el estupor pueden experimentarse en cualquier época de la vida. La manera de permanecer humano es continuar aprendiendo". (22)
Es imperativo frente al nuevo concepto de educación y a sus derivaciones, entre otras la inaplicabilidad de los principios pedagógicos al aprendizaje y educación del adulto, establecer las bases de una ciencia que estudia el proceso integral de la educación del hombre. Esta ciencia la denominamos ANTROPAGOGIA. Término que se deriva de las voces griegas Antropos = Hombre y Ago = guiar o conducir. La definimos de la siguiente manera:
"La Antropagogía es la ciencia y arte de instruir y educar permanentemente al hombre en cualquier período de su desarrollo psicobiológico en función de su vida cultural, ergológica y social".
La Antropagogía comprende el estudio de la educación del niño, del adolescente y del adulto. Se estructuraría sobre dos pilares: la Pedagogía (Paidos = niño y Ago = guiar o conducir) y la Andragogía (Andros = hombre, persona mayor y Ago = guiar o conducir). La primera sería la ciencia y el arte de la educación de los niños y, por extensión, de los adolescentes y la segunda la ciencia y el arte de la educación de los adultos.
EL HECHO ANDRAGOGICO.
El adulto es un ser biológico desarrollado en lo físico, en lo psíquico, en lo ergológico y en lo social, capaz de actuar con autonomía en su grupo social, y que en último término decide sobre su propio destino. Su naturaleza difiere del niño y del adolescente, en lo biológico, psicológico, ergológico y social. Por lo tanto, en lo educativo hay un hecho andragógico tan dinámico, real y verdadero como el hecho Pedagógico.
En el hecho Pedagógico intervienen factores biológicos, históricos, antropológicos, psicológicos y sociales; igualmente en el hecho andragógico los mismos factores y otros, como son los ergológicos, económicos y jurídicos, condicionan la vida del ser humano. Analizaremos brevemente estos factores.
Desde el punto de vista bio – psicológico, el adulto, como sujeto de educación actúa en un ambiente físico y social determinado, sometido a la acción de factores ecológicos diversos; tiene necesidad de vivienda, alimentación y vestido; se protege de la acción de la naturaleza, lucha contra ella, la modifica y la aprovecha. Su organismo ha alcanzado su desarrollo antropométrico, anatómico y fisiológico, con una morfología determinada, con fuerza física, con rasgos psicosomáticos transmisibles y que en su conjunto conforman su individualidad.
Además posee inteligencia, reacciones volativas, emociones, aptitudes, conciencia, inconsciencia, moral, temperamento, carácter, en fin; dinamismos psíquicos aptos para reaccionar ante estímulos intrínsecos o extrínsecos que estimulan permanentemente su conducta. En último término sus diferencias individuales de personalidad se manifiestan en su conducta en la vida familiar, en el trabajo y en las relaciones con sus semejantes.
Desde el punto de vista histórico – antropológico ha seguido un proceso continuo en el tiempo. Como tal está enraizado a la propia historia de la humanidad que puede ser la historia de su educación como individuo y como especie a través de ella el hombre encadena de generación en generación, y en particular la educación del adulto, por una parte tiene un sentido histórico y por otra un sentido humano.
A este respecto el distinguida educador Viera Pinto explica el carácter histórico - antropológico de la educación, de la siguiente manera.
"La educación como acontecimiento humano es histórica, no solamente por cada hombre es educado en su determinado momento del tiempo histórico general aquel en el cual le cabe vivir (historicidad extrínseca) sino en el cual el proceso de su educación, comprendido como el desarrollo de su existencia es su propia historia personal (historiocidad intrínseca)". (23)
Desde el punto de vista social, actúa en la sociedad, que constituye su ambiente natural. Individuo y sociedad son unidad indivisible. El hombre no puede desarrollarse no vivir aislado de los demás. El comportamiento del hombre es la respuesta a estímulos del medio en cual vive, Si bien estros estímulos provienen del medio físico, otros se originan en la vida de relación del individuo son sus semejantes, lo que determina su conducta social. La vida en comunidad implica ya un proceso educativo. Razón tiene Viera Pinto cuando dice:
"El simple hecho de ser miembro sano de la comunidad (no un deficiente mental) implica el estar siempre en proceso de educarse". (24)
Desde el punto de vista de la capacidad productiva del hombre, el proceso educativo comprende lo ergológico. Toda educación conlleva fines culturales; pero entendida en su más amplio sentido, se dinamiza en el hecho andragógico y condiciona la capacidad de trabajo, como actividad dinámica que modifica la propia estructura de la sociedad. El proceso ergológico y el desarrollo económico son factores determinantes del hecho educativo. Precisamente una de las diferencias fundamentales entre la educación de los niños y la de los adultos surge del campo ergológico. La organización del trabajo da origen a distintas ramas profesionales en las que actúan los grupos humanos según sus aptitudes y diferencias individuales. A la vez la organización del trabajo establece las relaciones de producción entre los hombres.
Quizá este factor influye decisivamente en la formulación de una filosofía política en la cual se inspiran los fines de la educación del hombre en cualquier período de su vida. Aunque al principio los fines de la educación, y en particular los de la educación de adultos, deben ser enunciados con miras a promover el bienestar del hombre, los contenidos políticos deberían servir de instrumentos para alcanzar esos fines. Es decir, el hecho andragógico no puede ignorar el "Homo Faber" que mediante el trabajo promueven el progreso de la humanidad.
 PROCESO Y FUNCIONALIDAD DEL HECHO ANDRAGOGICO.
El hecho andragógico es real, objetivo y concreto porque:
Existe un adulto como realidad bio – psicosocial y ergológico.
Esta realidad (adulto) es susceptible de educabilidad durante toda su vida (millones de adultos de diferentes edades son sujetos de educación en la actualidad).
La sociedad exige par su propia supervivencia y desarrollo educar a sus miembros.
El hecho andragógico adquiere dimensión práctica en la acción de la formación del adulto. Es el proceso de orientación individual, social y ergológica para lograr sus capacidades de autodeterminación. Es posible que la practicidad de conducir este proceso en función de necesidades y problemas de un ser autónomo permita establecer las diferencias fundamentales de la educación del niño y del adolescente y la del adulto.
A diferencia del que se realiza con los niños puede tener un carácter bidireccional o monodireccional. Los fines de este proceso difieren en intencionalidad, funcionalidad. El acto pedagógico tiene lugar en los primeros años de la vida y se caracteriza por el propósito deliberado de moldear las estructuras psicológicas del niño o adolescente con ideas o patrones de conducta que aquel elabora "a su medida y antojo" para modelar o estructurar la personalidad del educando a su capricho o semejanza. En el adulto este proceso es diferente, por cuanto el propio proceso de maduración de permite aceptar o rechazar deberes y donde el adulto ha acumulado alguna experiencia interviene racionalmente en las decisiones sobre su propio destino y el de la sociedad. El adulto tiene capacidades lógicas par apreciar lo que le conviene o no distinguir el bien del mal; tiene juicio crítico para entender la conducta de otro adulto, competir con él, o asumir la actitud apropiada en un momento dado de su vida; por eso, cuando busca en la educación un refugio forzoso ya sea como consecuencia de las presiones, necesidades y motivaciones, para evitar la frustración PRAXIOLOGIA ANDRAGOGICA.
La Andragogía tiene una práctica que se deriva de sus fundamentos teóricos. Si el fin de la Andragogía es educar al adulto, es lógico pensar en una proxiología andragógica que interprete sus principios y los aplique. La aplicación de los principios de la Andragogía está dirigida a los problemas teleológicos de la educación de adultos, a la metodología del proceso educativo, a la organización del trabajo docente, a los sistemas de evaluación del aprendizaje y otras muchas cosas que conformarían una política andragógica al servicio del desarrollo de los recursos humanos de la comunidad.
No vamos a particularizar ninguno de estos aspectos. Menos debatir cuáles son los valores o los fines sobre los que ha de orientarse la práctica de la educación de adultos en una sociedad determinada. Tampoco plantearemos los métodos a utilizarse en el proceso enseñanza – aprendizaje en que el adulto, como sujeto de la educación, participa en forma directa o indirecta. Son problemas técnicos que si tienen importancia no tienen nunca carácter primario con relación a la definición de una política andragógica. Pero en última instancia, para garantizar la efectividad de una praxiología andragógica, deben lograrse dos cuestiones fundamentales:
La variación conceptual de la educación que hasta hoy hemos tenido;
Estructurar el sistema educativo dentro de la concepción de educación permanente sobre dos pilares: El pedagógico, destinado a la educación de las generaciones nuevas y el andragógico a continuar ese proceso, reafirmarlo y desarrollarlo en función humana y social del hombre.
INSTRUCCIÓN EN GRUPOS PEQUEÑOS
  • FORMAR GRUPOS
  • NOMBRAR COORDINADOR
  • ANALISIS Y DISCUSION DEL TEMA (60 MIN. MAX)
  • PRESENTACION DEL GRUPO TOTAL
  • CONCENSO DEL GRUPO TOTAL
  • CONCLUSIONES
LECTURA DIRIGIDA

PRELECTURA

  • ACUMULAR EN MEMORIA
  • LECTURA SER CRITICO
  • OBSERVADOR
  • INDICAR DUDAS EN TEXTO
  • REPASOS
RECOMENDACIONES
A. SELECCIONAR CUIDADOSAMENTE TEXTOS
B. DEFINIR TIEMPO Y OPORTUNIDAD EN LA SESION
C. DISEÑAR CUESTIONARIOS DE REPASO
D. DETERMINAR MOMENTOS DE RETROI